De sus 64 años de vida, 41 los empleó en el ministerio sacerdotal. Fue muy simple y común, podemos decir sin ruidos, pero intensa y luminosa como su caridad, cuyo ejercicio se realizaba en forma tan silenciosa como heroica, no solo por la naturaleza que lo hacía despojarse de todo para sus pobres sino también por la total generosidad con la cual estaba dispuesto a donar hasta su vida.
 

Genovés, nacido el 15 de diciembre de 1804, Pablo Jose María Frassinetti fue el primero de 10 hijos de los cuales solo 5 sobrevivieron. De ellos 4 fueron sacerdotes y Paula (fundadora de la Congregación Hermanas de Santa Dorotea) fue canonizada por Juan Pablo II en 1986.
En el año 1827, terminados los estudios teológicos en el seminario de Génova fue ordenado sacerdote. Creó muchas asociaciones y grupos para todo tipo de personas. Escribió muchos libros de espiritualidad, de teología pastoral y moral, teniendo siempre la diligencia de poder ser entendido por la gente simple y poco instruida.
En modo particular se ocupó de la formación de los sacerdotes jóvenes, de los clérigos y de la juventud en general. Defendió valerosamente la fe católica de los ataques de protestantes y anticlericales y a causa de su fidelidad al Papa debió alejarse de Génova por un tiempo.

En el año 1861 fundó la PÍA UNIÓN DE LOS HIJOS DE SANTA MARÍA INMACULADA, en la cual los miembros, aún permaneciendo en la vida seglar, eran dirigidos por una regla particular de vida cristiana. Más tarde, en el año 1866, junto a tres miembros de ésta Unión, empezaron a vivir en comunidad y a acoger y sostener a los jóvenes que querían ser sacerdotes pero que no tenían los medios necesarios para pagar los estudios en el seminario. De esta primera comunidad tuvo su inicio la CONGREGACIÓN HIJOS DE SANTA MARÍA INMACULADA.

Después de una breve enfermedad, animado del consuelo de los sacramentos, pasó santamente de esta vida el 2 de enero de 1868. El 14 de mayo de 1991 el Papa Juan Pablo II ha promulgado el decreto de la "Venerabilidad" del Siervo de Dios. Actualmente la congregación ofrece dos formas de consagración a Dios: como sacerdotes o como hermanos religiosos de votos públicos.

 
El venerable P. Jose Frassinetti, en sus escritos, nos ha dejado el mensaje de que llegar a ser santos depende solo de nuestro día a día.

Este “Arbol de la Santidad”, es un camino en la espiritualidad frassinettiana y está orientado a todas las edades. Todos podemos cuidar y hacer crecer este árbol para que algún dia, pueda dar el fruto de la santidad.

1. Amor a Jesús
“El amor hacia Jesucristo no se debe caracterizar por un afecto solamente interior, sino que debe pasar a los hechos.” (FRASSINETTI)
Amar a Jesús implica querer imitarlo y tomarlo a Él como modelo de mi propia vida.
No significa sólo vivir como Cristo, sino ser otros Cristos. Para eso es necesario conocerlo por medio de Su Palabra y la Eucaristía.

2. Amor a la Eucaristía
“La santa Comunión, más que cualquier otro medio, más que cualquier otro Sacramento, hace a los Santos, produce la santidad.” (FRASSINETTI)
Para vivir en Gracia necesitamos nutrirnos de la fuente misma de la Gracia: la Eucaristía, fuente de Amor y Vida. Y si amamos a Jesús ¿cómo no vamos a querer vivir con Él? Hagamos Común-Unión con Dios, nuestros hermanos, tal como lo hizo María.

3. Amor a María
“Los santos demuestran su amor a Dios con frecuentes actos de caridad, en cambio María lo amó con un solo acto, incesante.” (FRASSINETTI)
A Cristo por María” Qué mejor Maestra para conocer a Jesús que su propia Madre. Ella fue la primera en tener a Cristo en su vida y en su corazón. Sólo así fue capaz de asumir el dolor que significó para ella estar a los pies de la Cruz de su Hijo.

4. Amor a la Cruz
“Si quieres estar con Jesús, acomódate en la Cruz con Él, pero alegremente.” (FRASSINETTI)
Sin muerte no hay Resurrección… y para que podamos descubrir el valor de la Cruz, debemos dejar de verla como un obstáculo para nuestra vida y empezar a verla como nuestra llave para el Paraíso. Por eso frente a la angustia y la adversidad, debemos tener confianza en Dios.

5. Confianza en Dios
“Este es el signo de la santidad: decidirse a dar el corazón enteramente a Dios.”
(FRASSINETTI)
Al igual que María Santísima, debemos entregar nuestro corazón a Dios y confiar en el Proyecto de vida que Él nos propone… pero ¿cómo saber qué es lo que el Señor quiere de mi? Conversando con Él y entrando en un diálogo íntimo y sincero, a través de la Oración.

6. La Oración
“La oración es remedio para todos los males, pero no se conoce remedio contra la falta de oración.” (FRASSINETTI)
La base de una buena relación es la confianza y el diálogo, por eso la oración no es sólo un momento al día que se hace a las apuradas: debemos estar en constante diálogo con Dios, cuando estamos felices o cuando estemos tristes, aprendiendo a dar gracias, alabar, pedir por una intención, o pedir perdón (para lo cual el medio más efectivo es la Confesión).

7. La Confesión frecuente
“El pecado es como una espina metida en el corazón: hasta que no se saca no deja de pinchar.” (FRASSINETTI)
El Pecado nos aleja del Amor de Dios, por eso debemos erradicarlo de nuestra vida, aun cuando sean pecados pequeños, ya que al igual que una bolita de nieve, va creciendo cada vez más volviéndose más difícil de detener. Para esto es necesario el conocimiento personal: reconocer con humildad nuestras virtudes, limitaciones y defectos.

8. La Humildad
“Humildad no es creerse capaces de poco o nada, más bien significa creerse capaces de todo con la Gracia de Dios.” (FRASSINETTI)
San Pablo dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil.4 , 13). Además, ser humilde es saber escuchar al otro, es saber mirar la realidad y tomar parte en ella; buscando llegar al corazón del otro para mostrar a Cristo.

9. La Pureza
“La verdadera pureza ha de comenzar por el corazón, porque de ahí provienenlas acciones.
Si el corazón está manchado, el hombre entero queda manchado. La impureza no sólo se refiere al desorden de la sensualidad, sino también al deseo inmoderado de bienes materiales, a la actitud que lleva a ver a los demás con malos ojos, con torcida intención, a la envidia, al rencor, a la inclinación egocéntrica de pensar en uno mismo con olvido de los demás, a la abulia interior, causa de ensueños y fantasías que impiden la presencia de Dios
y un trabajo intenso”. (FRASSINETTI)
Aquí nuestro mejor modelo es la Sagrada Familia de Nazareth, ya que vemos en Cristo, María y José, la vivencia concreta de un corazón puro que sólo busca servir al Señor y a los hermanos, en fidelidad a la Voluntad de Dios.

10. La Obediencia
“Cuando habla Dios no se debe discutir, no se debe pretender de comprender las razones de sus órdenes: humildemente se debe obedecer.” (FRASSINETTI)
¡Virtud tan olvidada! La obediencia a los mandatos de Dios, de Cristo y de la Iglesia, son fundamentales y necesarios para ser hombres libres y plenos. Como cristianos debemos asumir el llamado que el Señor nos dirige: la vocación a ser felices y a ser Santos, la que implica una responsabilidad de ser misioneros y apóstoles del Evangelio, partiendo desde nuestro hogar.

 
 
 





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Santa Paula Frassinetti
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